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No es vuestra culpa

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No, no es tu culpa, no es la mía.

Si los padres no saben educar a sus hijos, si los jefes no saben pedir a sus empleados, si no nos entendemos aunque creamos que sí.

No es mi culpa, no es la tuya.

Si somos rebeldes y orgullosos, si somos confusos, si buscamos lo que no queremos y rechazamos lo que necesitamos, si somos incongruentes.

No es nuestra culpa, es verdad, subimos la historia de nuestros padres, nuestra sociedad, nuestra cultura, y las elecciones de todos los humanos que han vivido antes de nosotros.

No es nuestra culpa, pero es parte de nosotros.

Y tenemos que aceptarlo y asumirlo.

¿Por qué?

Porque si no seguimos siendo víctimas inconscientes, rabiosas, frustradas, amargadas e inútiles.

¿Por qué?

Porque luchamos en contra de nuestra naturalidad.

¿Por qué?

Porque no escuchamos nuestra intuición y nuestro cuerpo.

¿Por qué?

Porque creemos que sabemos cuáles son nuestros verdaderos problemas

¿Por qué?

Porque somos orgullosos.

Ahora vamos a hablar de este concepto : el orgullo.

El problema es que vamos a hablar orgullosamente del orgullo, creyendo que sabemos qué es el orgullo.

¡NO!

¿Por qué NO?

Porque el orgullo es un sistema sútil, insidioso, tan presente en nuestro cotidiano que no lo identificamos.

Pero es muy fácil identificar el orgullo :

Cuando dices “ya, lo sé” o simplemente “eso lo sé” o cuando te enfadas cuando alguien te explica algo, “estoy seguro”, o pones los ojos en blanco…

En estos momentos estás orgulloso.

Párate un instante, respira y escucha lo que la otra persona te quiere decir. Puede que sea diferente de lo que te imaginabas, puede ser que no, puede ser que obtengas una información que no sabías, puede ser que tomes otra perspectiva de lo que habláis…

Puede ser que no.

Pero si quedas en este ambiente, nunca lo sabrás, porque aunque la otra persona te lo explicara muy bien, el orgullo hace que nos cerremos, elegimos decir no a todo lo que viene. Y eso no te sirve, ni a ti, ni a la otra persona.

Es muy fácil identificar y desactivar el orgullo.

Es muy fácil identificar la víctima, el rebelde, el melodrama, los personajes que utilizamos, los automatismos que tenemos y que hemos elegido sin darnos cuenta.

No es nuestra culpa al principio. Pero lo es cuando lo veis y seguís haciendo lo mismo, eligiendo lo mismo.

No es tu culpa, pero es tu vida y son tus elecciones.

Estoy aquí para hablarlo contigo si estás listo para responsabilizarte de tu vida y de tus elecciones.

Bienvenido.

 

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